José Carlos Botto Cayo
La tecnología ha ingresado a nuestras casas de una manera que hace apenas unas décadas hubiera resultado difícil imaginar. Los teléfonos celulares acompañan prácticamente todas las actividades del día y las redes sociales ocupan buena parte del tiempo de jóvenes y adultos. Para muchos padres, establecer límites se ha convertido en un problema cotidiano, especialmente cuando llega la noche y los hijos continúan conectados durante horas. En Francia, un hombre decidió buscar una solución bastante particular para conseguir que los suyos dejaran finalmente las pantallas.
Lo que comenzó como una medida dentro de una familia terminó afectando a muchas personas que nada tenían que ver con ella. El padre compró un inhibidor de frecuencias y comenzó a utilizarlo durante la madrugada para bloquear las comunicaciones de su vivienda. El aparato funcionó, pero demasiado bien. La interferencia atravesó las paredes de la casa, alcanzó a otros vecinos y terminó llamando la atención de las autoridades francesas encargadas de vigilar el espectro radioeléctrico.
Una solución que salió de la casa
El caso ocurrió en Messanges, una localidad del departamento de Landes, en el sudoeste de Francia. Según explicó posteriormente el padre, sus hijos habían adquirido la costumbre de utilizar sus teléfonos durante buena parte de la noche, especialmente para ingresar a las redes sociales. La situación se habría acentuado durante el periodo de confinamientos provocado por la pandemia y el hombre comenzó a buscar alguna manera de limitar aquellas conexiones nocturnas.
Después de consultar información en Internet, encontró una solución que parecía sencilla: adquirir un inhibidor multibanda. El dispositivo permite interferir determinadas frecuencias utilizadas por las comunicaciones inalámbricas. Todas las noches, aproximadamente desde la medianoche hasta las tres de la madrugada, el padre encendía el aparato. Dentro de su casa conseguía lo que buscaba: los teléfonos dejaban de tener conexión y sus hijos ya no podían continuar navegando normalmente por las redes.
El problema era que las ondas no entendían de paredes ni de buenas intenciones. El inhibidor no podía reconocer dónde terminaba la propiedad de aquel hombre y comenzaba la de sus vecinos. Su funcionamiento provocaba interferencias fuera de la vivienda y afectaba las comunicaciones móviles en parte de Messanges e incluso alcanzaba una localidad cercana. Una decisión pensada para imponer una regla familiar había terminado convirtiéndose en un problema para otras personas.
Un extraño silencio en las comunicaciones
Las interferencias comenzaron a llamar la atención porque seguían un horario bastante preciso. Durante el día las comunicaciones funcionaban normalmente, pero alrededor de la medianoche aparecían los problemas y estos desaparecían aproximadamente a las tres de la mañana. La situación se repetía. Después de las quejas y de las comprobaciones realizadas por un operador de telefonía, el caso llegó a la Agencia Nacional de Frecuencias de Francia, conocida como ANFR.
Los investigadores acudieron a la zona para determinar qué estaba ocurriendo. Utilizaron equipos especializados de radiogoniometría que permiten localizar el origen de determinadas emisiones radioeléctricas. Siguiendo la señal consiguieron acercarse progresivamente hasta identificar una vivienda. Allí encontraron finalmente la explicación de aquellas misteriosas interrupciones nocturnas: dentro de la casa funcionaba el inhibidor utilizado por el padre.
Cuando fue interrogado, el hombre reconoció la utilización del aparato y explicó las razones. No pretendía atacar las comunicaciones del pueblo ni perjudicar a sus vecinos. Quería simplemente que sus hijos dejaran los teléfonos durante la madrugada y fueran a dormir. Sin embargo, la intención no eliminaba el problema. El equipo interfería frecuencias utilizadas por otras personas y su utilización se encuentra prohibida por la legislación francesa. El dispositivo terminó siendo entregado y el caso pasó a conocimiento de las autoridades judiciales.
Cuando apagar un celular se convierte en un problema mayor
La legislación francesa mantiene importantes restricciones sobre los inhibidores de frecuencias. Salvo excepciones específicas relacionadas con determinadas funciones del Estado, su posesión, comercialización e instalación están prohibidas. La utilización ilegal de estos dispositivos puede dar lugar a sanciones que alcanzan los seis meses de prisión y los 30.000 euros de multa. Aquello que el padre consideró inicialmente una herramienta doméstica podía tener, por lo tanto, consecuencias penales.
El caso se conoció en 2022 y rápidamente recorrió medios de diferentes países por lo extraño de la situación. Conviene, sin embargo, hacer una precisión. Las informaciones oficiales disponibles señalan que el expediente fue remitido a las autoridades judiciales y explican las penas máximas previstas por la legislación. No existe en esas fuentes confirmación de que el hombre haya sido finalmente condenado a seis meses de prisión. Presentar esa posibilidad como una sentencia efectiva cambiaría lo que realmente se conoce del caso.
Detrás de la anécdota permanece un problema que no ha desaparecido. Muchos padres siguen buscando la manera de establecer límites frente al uso de teléfonos, videojuegos y redes sociales durante la noche. Francia ha desarrollado posteriormente nuevas medidas relacionadas con el control parental de los dispositivos conectados, pero estas herramientas parten de un principio bastante diferente: controlar los equipos propios sin interferir las comunicaciones utilizadas por los demás.
Aquel padre solamente quería recuperar algunas horas de sueño para sus hijos. Probablemente imaginó que apagar Internet durante tres horas sería una solución sencilla. No calculó que la señal que pretendía detener dentro de su casa también pertenecía al mundo que estaba afuera. Y así, una discusión familiar sobre celulares y redes sociales terminó llegando hasta las autoridades francesas.
A veces la tecnología ofrece soluciones que parecen inmediatas. El problema comienza cuando, intentando apagar una pequeña pantalla dentro de casa, terminamos apagando también las de los vecinos.
José Carlos Botto Cayo
Fuentes
Agence nationale des fréquences (ANFR). Les enquêtes de l’ANFR: les dents, le brouilleur et au lit! Francia.
Agence nationale des fréquences (ANFR). Documentación sobre investigaciones de interferencias radioeléctricas.
Agence nationale des fréquences (ANFR). Información oficial sobre inhibidores de telefonía móvil y legislación francesa.
Agence nationale des fréquences (ANFR). Información sobre control parental y dispositivos conectados.
20 Minutes. Información periodística sobre el caso ocurrido en Messanges, Landes.

