Jose Carlos Botto Cayo
Quiero sentarme a tu lado
para compartir,
para dejar que los sentimientos escapen,
que el mundo que creamos
pueda expandirse
y ser parte de ti.
Sin embargo, a veces puede ser un sueño,
porque tú estás lejos,
silenciosa, pero estás ahí.
Yo me dejo sentir,
pienso y vuelo.
Dentro del crepúsculo de las ilusiones,
muchas veces veo cómo aparecen los rostros:
caminan y vuelan como ángeles
que nos rodean,
nos miran y nos sienten.
Ellos aparecen junto a nosotros,
nos tocan y dicen:
hay tiempo para todo,
hay tiempo para pensar,
hay tiempo para sentir,
hay tiempo para vivir.
Solo debes creer.
Y así esos ángeles nos miran
y nos acarician el rostro,
dando la fuerza que muchas veces
se pierde en la inmensidad,
como las caricias de un ser
que no existe.

