Jose Carlos Botto Cayo
La noche me regresa
a lugares sin nombre,
donde el silencio espera,
como si supiera de mí.
La memoria abre despacio
una puerta que no existe,
y los años quedan detrás,
mientras la luna permanece inmóvil,
y vuelvo a ser de ayer.
Camino sin hacer ruido
por caminos que no terminan,
encontrando voces antiguas,
que todavía me nombran.
A veces regresa el tiempo,
con sus bolsillos vacíos,
y deja sobre mi mesa
todo lo que no vivimos,
como un recuerdo que nunca ocurrió.
Cuando el mundo no era mundo,
yo ya soñaba estas calles,
hablándole a la noche,
sin saber qué era el tiempo.
Tal vez los sueños son eso,
pequeños lugares nuestros,
donde la vida se sienta
a hablar con lo perdido,
cuando el día aún no despierta.

