José Carlos Botto Cayo
Los años fueron pasando,
dejando señales abiertas,
lugares que ya no existen,
tardes detenidas en silencio.
A veces cierro los ojos
y regreso por esos caminos,
como si el tiempo aguardara
en algún rincón de los días
para devolverme aquel instante.
Ya no están aquellas voces,
ni las calles son las mismas,
pero algo permanece despierto
donde el olvido no llega.
Quizá vivimos de aquello
que los años no pudieron llevarse,
de pequeños fragmentos
que vuelven sin anunciarnos
que alguna vez se marcharon.
Entonces comprendo despacio
que también somos recuerdos,
lugares que siguen andando
dentro de nuestros silencios.

