José Carlos Botto Cayo
Melancolía del tiempo,
espacio eterno de misterio,
hogar de damas encantadas
por los hechizos de la vieja era.
Cantos de invierno,
evocando a seres del lago,
hogar de una princesa
que regía sobre Camelot.
Viejas maneras de antaño,
perdidas en la memoria del pueblo,
guardadas solo por los elegidos,
que bajo la niebla aún rezan tu culto.
¿Dónde está hoy, dama del lago?
En este mundo cambiante,
en los libros milenarios,
buscamos la respuesta a tu laberinto,
como en épocas de Arturo.
Hoy, bajo la niebla,
busco el camino a tu palacio,
como cuando era más joven,
naufragando en tierras lejanas.
Hoy quisiera escuchar los cantos antiguos,
reencontrarme con tu culto,
que llegó a mí por tus trovadores,
que en secreto mantienen tu memoria.
Dama del lago eterno,
ilumina el camino
para poder entrar a tu mundo
y conocer así las respuestas a mi acertijo.

