José Carlos Botto Cayo
Primavera
Nacen las sonrisas,
primeros instantes,
espacios que vamos creando
en sueños del futuro.
Un imaginar el presente,
tomándonos de las manos,
entrando en caminos paralelos,
mirando un mismo horizonte.
Cuántas sensaciones aparecen,
un despertar del letargo,
el sol que nace sobre nuestras cabezas,
anunciando nuevas aventuras.
Verano
Llega el momento,
brazos que nos faltan,
creando un espacio eterno
de labios incendiarios.
Tu piel de exploradora
deja correr mis manos,
sintiendo las tuyas en mí,
exploradores de un mismo cielo.
Espacios tan nuestros,
en una eternidad que empieza,
ojos de sol
que proyectan nuestro futuro.
Un elixir de los dioses
que hoy bebemos,
cáliz de carne,
miel de sudor.
Otoño
Años silenciosos,
sonrisas que se van apagando,
ojos que se eclipsan,
palabras sin ecos.
Un camino paralelo
empezando a empedrarse,
tropezones en los sueños,
corazones de dudas.
Tanto tiempo sin miel,
espacios con pausas,
un limbo que aparece,
muros de indiferencia.
Invierno
Caminos que toman curvas,
rutas bifurcadas,
un desamor creciente
en espacios individuales.
Recuerdos que se entierran,
guerras sin sentido,
un espacio inaguantable,
solo un odio que absorbe.
¿Dónde quedaron los dioses?
¿Ese elixir de miel?
Hoy bebemos vinagre
que blasfema en nuestras almas.
Hoy, bajo las sombras,
entierro tu imagen
para no recordarte,
dejando de lado toda tu indiferencia.

