José Carlos Botto Cayo
En la madrugada,
las palabras aparecen
y buscan lentamente
un lugar sobre las hojas.
Las páginas se van llenando
con aquello que sentimos.
Sobre la mesa, el reloj
va dejando sus minutos
debajo de cada frase.
Hay palabras que me miran,
otras se acercan a ti;
algunas saben escucharnos
cuando la casa está quieta
y caminan a nuestro lado.
Yo las encuentro de noche,
reunidas en los márgenes,
esperando que mi mano
las deje entrar despacio
entre una línea y otra.
Entonces sigo escribiendo.
A un lado de la mesa,
las hojas terminadas
van formando otra noche
que no cabe en el reloj.

