José Carlos Botto Cayo
Morí tres veces tres,
como un poeta
que deja sus palabras
en una hoja de papel.
Abrí un espacio para todos,
pero al recitar de noche
mi voz volvía sola
desde el fondo del cuarto.
Escribí sobre aquellos días
en que empezó la soledad,
y lo que creí perdido
fue llenando los renglones.
La vida me dictaba,
yo era aquel cuaderno
donde quedaban las miradas
y las palabras de otros días.
Pasé las hojas despacio,
allí seguía mi letra,
la que había dejado
antes de morir
tres veces tres.

