Después de años de grandes expectativas, durante la década de 1970 varios proyectos de inteligencia artificial no consiguieron avanzar al ritmo prometido. Las limitaciones de las computadoras, los resultados insuficientes y las críticas provocaron recortes de financiación en algunas líneas de investigación. A esta etapa se la conocería como el primer “invierno de la IA”. La investigación no desapareció, pero perdió parte del impulso que había acompañado sus primeros años.

