InicioHistoriaInka Uyu: la historia detrás del templo de la fertilidad

Inka Uyu: la historia detrás del templo de la fertilidad

José Carlos Botto Cayo

En Chucuito, a dieciocho kilómetros al sur de Puno, un recinto de piedra conserva una historia llena de preguntas. Se llama Inka Uyu. Su nombre se traduce del aimara como “canchón del Inca”, pero muchos visitantes lo conocen por otro nombre: el “templo de la fertilidad”.

Entre esas dos denominaciones hay una historia que merece ser contada con cuidado. Una pertenece al nombre del lugar; la otra, a una interpretación turística que ganó fuerza con el tiempo. Distinguirlas no le resta misterio a Inka Uyu. Nos permite mirar sus piedras y preguntarnos qué sabemos de ellas, cuáles fueron trasladadas y cómo nació el relato que hoy acompaña a quienes visitan Chucuito.

Un recinto cuya función permanece abierta

Chucuito fue uno de los principales centros políticos lupacas en la ribera suroccidental del lago Titicaca. John Hyslop estudió los asentamientos prehispánicos tardíos de esta región y describió la importancia de Chucuito antes y durante la expansión inca. Ese contexto sitúa Inka Uyu en un territorio de gran actividad política, aunque no determina por sí solo el uso exacto de cada construcción.

La ficha del inventario turístico describe el recinto como una construcción de estilo inca, de unos diez metros por lado, con dos hileras de piedra pulida y labrada. Entre las hipótesis que recoge está la posibilidad de que tuviera una función ceremonial o estuviera asociado a un ushnu, un espacio vinculado con la autoridad inca. La propia ficha advierte que la función del lugar todavía no se comprende plenamente.

Las excavaciones tampoco han resuelto el enigma. Los trabajos de Marion Tschopik, realizados en 1940, habrían encontrado muros de época colonial, cerámica y huesos de llama, pero no una estratigrafía prehistórica capaz de confirmar una función ritual específica. Lo prudente es reconocer ese límite: conocemos rasgos de la arquitectura y algunos hallazgos, pero no hay pruebas que permitan afirmar que allí existió un templo dedicado a la fertilidad.

Las piedras que llegaron desde otras casas

El dato más revelador aparece en las observaciones del inventario turístico. En 1993, a pedido del entonces director del Instituto Nacional de Cultura, se colocaron en el área algunas esculturas líticas fungiformes que habían sido encontradas en casas aledañas. La ficha relaciona esa disposición con la interpretación posterior de Inka Uyu como “templo de la fertilidad”.

La investigación de Ana Cecilia Carrasco Quintana recoge testimonios locales sobre aquellas piedras. Algunas artesanas recordaban que se habían recogido piezas de las casas; otras versiones indicaban que ciertas esculturas provenían de excavaciones. También aparecen posibles usos anteriores: como postes para amarrar animales, objetos guardados en las viviendas o elementos asociados a la suerte. Esos recuerdos ayudan a entender la relación de la comunidad con las piezas, aunque no resuelven por sí solos cuál fue su función original.

El traslado cambió la escena. Las piedras conservaron su forma y su materia, pero quedaron reunidas en un espacio que daba pie a leerlas como un conjunto. También se debilitó la información que podía ofrecer su ubicación original: el patio, la casa o el lugar donde fueron halladas. Al observarlas hoy, conviene preguntarse qué pertenece a la arquitectura del recinto y qué fue incorporado después.

Del relato turístico a la memoria del lugar

La denominación “templo de la fertilidad” se difundió ampliamente y hoy forma parte de la visita a Chucuito. Carrasco describe cómo surgieron recorridos, explicaciones y prácticas dirigidas a los visitantes, junto con la venta de artesanías y el cobro de ingreso. Su estudio también muestra que la comunidad no tiene una sola mirada: algunas personas transmiten el relato turístico; otras manifiestan interés por conocer con mayor precisión la historia del sitio.

Alexander Herrera analiza Inka Uyu dentro de un fenómeno más amplio: la transformación de los sitios arqueológicos en atractivos turísticos. Un relato sencillo y llamativo puede atraer visitantes, pero también puede dejar en segundo plano preguntas históricas que requieren más matices. En este caso, la idea de un antiguo culto a la fertilidad se volvió fácil de repetir, aunque no se han encontrado referencias que acrediten ese uso en las épocas lupaca, inca o virreinal.

Inka Uyu fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 2003. Su historia reúne un recinto antiguo, piedras incorporadas en 1993 y significados que se formaron después. La versión turística también pertenece a la vida reciente del lugar, pero no debe confundirse con una función antigua comprobada. Contar las diferencias permite cuidar mejor el patrimonio y entender por qué esas piedras siguen despertando preguntas.

Bibliografía

Carrasco Quintana, Ana Cecilia. (2017). “Los ‘falos’ del Inca Uyo: la reinvención del patrimonio, entre la mistificación y la mofa”. Pluralidades, 5–6, 115–130.
https://pluralidades.casadelcorregidor.pe/pluralidades_5-6/Carrasco_Pluralidades5%266_115-130.pdf

Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo de Puno. (2022). “Sitio Arqueológico Inka Uyu”. Inventario Nacional de Recursos Turísticos, MINCETUR.
https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=425

Herrera, Alexander. (2014). “Commodifying the Indigenous in the Name of Development: The Hybridity of Heritage in the Twenty-First-Century Andes”. Public Archaeology, 13(1–3), 71–84.
https://doi.org/10.1179/1465518714Z.00000000055

Hyslop, John. (1979). “El área Lupaca bajo el dominio incaico: un reconocimiento arqueológico”. Histórica, 3(1).
https://revistas.pucp.edu.pe/index.php/historica/article/download/7840/8110/30810

Hyslop, John. (1984). The Inka Road System. Academic Press.
https://books.google.com/books/about/The_Inka_Road_System.html?id=Eu5OAAAAMAAJ

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