José Carlos Botto Cayo
*A la mujer que lucha por sus ideas*
Una idea vuela,
silenciosa y serena;
lleva la sabiduría
por el espacio de los dioses.
Vuela sobre el mundo,
invisible entre la gente,
observando los rincones
que nadie jamás mirará.
Una idea nace
en las voces olvidadas,
rescata antiguas ilusiones
y la esperanza de un sueño.
Ella va de mente en mente,
despertando a los olvidados,
encendiendo una fe nueva
en un mundo detenido.
La idea cruza el aire
mientras la gente duerme;
pasa junto a sus ventanas
sin que nadie la descubra.
Solo quienes tienen hambre
comprenden su llamado:
un pensamiento de revolución
en las calles detenidas.
La idea crece en las voces;
el mundo, antes dormido,
comienza a mirar los cambios;
entonces el miedo se asoma
desde todos los balcones.
Una revolución nace
en las casas más humildes,
como un guerrillero de paz
que entona nuevos compases.
La paz regresa al mundo,
con las miradas en alto;
la esperanza de un cambio
lleva la idea hasta el campo.
Ahora ella sonríe,
combativa y despierta,
mientras su pueblo transforma
el silencio en una voz.

