José Carlos Botto Cayo
La luz del alma nos alcanza,
ilumina los pensamientos,
recorre nuestro interior
y se convierte en palabras.
La noche se vuelve inmensa,
cerramos los ojos.
Las ideas se acomodan,
los colores encuentran su sitio,
todo comienza a tener sentido.
La tinta toca la hoja,
los dedos empiezan a escribir.
Una letra sigue a otra,
la escritura comienza.
Poco a poco,
surgen letras del corazón.
Dibujan una línea recta,
cruzan la página vacía
y la llenan de palabras.
Cerramos nuevamente los ojos,
cada palabra toma forma,
persigue su significado
y sueña con una oración.

